Mate

Del primer mate que bebí no me acuerdo. Pero si recuerdo cuando gracias a la novela me inicié en la preparación de uno. Compartirlo con mi madre, mientras Pablo Caballieri lo tomaba del otro lado de la pantalla.
Luego con mi primer novio, era la excusa de venir a casa, pasar tardes de juegos, de risas, y luego viajar en auto, infaltable en los días de playa, o en la tardes frente al lago y las montañas de testigos. Más tarde en tierras lejanas, fundiéndose con otras costumbres, otras culturas.
Y al iniciar la carrera, no existía un teórico en donde no compartiéramos unos verdes y empezáramos a hacernos amigos. Y en taller era corriente, y ya teníamos declarado cebador oficial, quien llevase el termo y quien el mate y la yerba.
Años después, con esas mismas amigas compartimos historias, el primer trabajo, la vida de pareja, los primeros bebés en nuestras vidas. Siempre con un mate de por medio.
Y la familia. Esas reuniones de sábado a la tarde, tomando mates con pastelitos, mientras los más peques juegan y dan vueltas al rededor de la mesa. Compartir un mate con los abuelos, los tíos, los primos.
Los reencuentros con los hermanos, que ya viven muy lejos, y siempre nos reencontramos al compartir un mate con ellos y con mamá. Risas, llantos, recuerdos de por medio.
Luego en el trabajo, nuevas relaciones, nuevos encuentros, muchos tiempo compartido, con el mate para pasar las horas. En las reuniones, frente a la compu, largas horas del día.
Y nuevos amores, nuevos encuentros, salir al parque con el mate a cuestas.
Meriendas en casa con mate por supuesto.
Mates dulces con quienes endulzan el agua a más no poder. Mates amargos de esos que traen recuerdos. No faltan los que renieguen y no dejen cebar al otro, quienes insistan con poner agua fría para no quemar la yerba. Quienes lleven a cuestas su propia yerba alegando que es mucho mejor. Y quienes te acepten un mate lavado solo para pasar el rato con vos.
Y nunca faltarán esos mates sola. De días tristes y de tormenta. O mañanas en la cama antes de empezar el día. Solo, compartiendo los sentimientos y la vida, con uno mismo.

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