Sol

Ese rayito de sol que entibia las mejillas sonrojandolas. Que no quema como en el caluroso verano cuando nos ponemos a asarnos al espiedo. Pero que es la energia suficiente para recargarnos y empezar a sonreir otra vez.
Porque el encierro se hace mucho mas dificil cuando las paredes y las condiciones nos privan de su luz, de su energia, su calor.
Entibia, nos hace brillar. Sentirnos vivos aun cuando nos obliga a fruncir el ceño y no nos deja ver.
Encandila pero nos muestra el camino. Abriga.
No me imagino un mundo sin este sol de media tarde que aun en invierno nos brinda su calorcito.
Porque me pongo a recordarlo y me lleva a las playas paredisiacas, al mar turquesa del Caribe pero tambien al mar verde y templado del norte de Brasil. Me lleva a las tardes de invierno paseando por el campo del abuelo. Me lleva a los domingos despues del almuerzo, tomando el tecito al sol. Me lleva a las tarde de pileta y asado con amigos. Me lleva a la hora del almuerzo en la oficina, tomarse 10 minutos para cargar energia bajo su luz. Me lleva a los atardeceres en la playa con mi familia. A los asados del medio dia de papá. A las tardes jugando con mi hermana y su perrita. A salir a andar en bici por el barrio con mi hermano.
Tantas cosas pasan bajo el sol que nos ilumina y contiene. Tantos paisajes que recordamos cuando se cuela ese rayito de sol…

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