Confieso que he nadado

Empiezan los preparativos. Pagas, te dan la remera, el aparatito para la muñeca y listo, estas acreditado. Te pones la malla, protector solar, te haces una cola de caballo en el pelo, calzas las ojotas, gorro, antiparras. Empiezas algunos nervios, pocos. Ganas de ir al baño. Te encontrás siendo uno en cientos, todos con un numero tatuado en su brazo derecho.Todos en malla, con antiparras, algunos con gorra otros no.
Y con la charla explicativa ya empiezan los apretujones, codazo por acá, empujoncito. ¡Tranquilos que todos van a entrar a la laguna!
Cuenta regresiva, 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1… largan los varones, son cientos. Parecen hormiguitas yendo y viniendo. Renacuajos alterados, pegándose piñas y patadas en el agua, tratando de avanzar unos centímetros mas que el de al lado, cueste lo que cueste.
Y ahí van, avanzando como pueden, algunos ya quedan afuera esperando por algún gomón que los socorra. Un golpe fue más fuerte, o el agua fría no los dejó aclimatarse ni respirar.
Otra vez cuenta regresiva, esta vez las mujeres son menos. Mas tranquila la largada, menos golpes. Y estas ahí, esperando. Aclimatandote al agua, no esta tan fría como pensabas. Te acomodas las antiparras por enésima vez, miras para atrás, saludas esperando que alguien te reconozca entre las decenas de mujeres todas con gorritos de diferentes colores.
Y suena el pito, pasas la cuerda y empiezan las brazadas, agarrar un ritmo, ni muy muy ni tan tan, para poder llegar a la meta. Brazada, brazada, brazada, respiras. Brazada, patada, respiras mirando al frente. Divisas la bolla en el horizonte, tratas de ir derecho hacia ella. Brazada. se escuchan ruidos metálicos bajo el agua. No se ve nada, la laguna no es transparente aunque no parece estar tan sucia como el río. Pensamientos corren por la cabeza… uno piensa que no piensa mientras nada, pero no es para nada así. Miles de pensamientos rondan tu cabeza, “¿llegare a la meta?”,  “uh esta me esta pateando muy cerca”, “correte que quiero pasar”, “falta un montón”, “tengo sed”, “que fea el agua”, “uhh mañana empiezo a trabajar”, ” que lindo día nos toco, no?”, y brazada, respiras, ya llegas a la primera bolla. Le pasas por detrás y doblas. Un poquito de pecho para relajar. Retomas crol, brazada, patada, respiras. Mucha gente. “Estas dos me están cerrando”, “quiero pasarlas”. Y empezás a acelerar un poco, y las pasas por el medio, bien una traba menos. Brazada, respiras, “mirá, a este lo conozco”. Brazadas y más brazadas. Llegada a la 2da bolla. La pasas por detrás, uno sale con pecho te pega una patada.
Te abris, seguis nadando a pesar del golpe. Uhh este trecho está más complicado, hay olas y te tiran para la derecha, ésta parte se hace eterna, no llegas nunca a la meta. Por suerte estas sola, nadie te pega ni te cierra el paso.
Sentis algunas algas que te rozan. Respiras, “uhh me duele el costado, no puedo respirar…” un poco mas lento. Pecho. Volves al crol. Te recuperas de a poquito. Seguis nadando. Quieres acelerar un poquito, falta poco para la meta.
Ahí esta, casi, casi… y ves a otro conocido, te apuras así llegas antes jejej. Llegas, te levantas, mareo. Bastante mareo. Te agarran para ayudarte a subir los escalones. “Llegue!! No soy primera por lejos, pero no soy ultima.”
Felicidad, otro desafío cumplido. Saludas a nadadores llegados, compartis experiencias, miras llegar a los que vienen detrás. Comes banana y naranja. Foto foto foto. “Me duelen los brazos, estoy cansada, pero feliz”..

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