Recordar es volver a pasar por el corazón

Cuando te preguntan que es la felicidad, si eres feliz o cual es tu lugar en el mundo, se te hace un tornado de imágenes la cabeza y no sabes que contestar.
Yo creo que la felicidad puede encontrarse en todos lados, buscando en aquellas partes de tu cerebro que están medio perdidas entre tanto estrés y rutina.
Y es cuando te relajas y empezás a ver más de 5 dedos en la mano, cuando vas hallando aquellos momentos, aquellas personas en ese tiempo determinado; y por supuesto aquellos lugares a los que volver, cada vez que necesitas detenerte, hacer una pausa en tu vida. Y me pongo a pensar y gracias a Dios encuentro muchos de esos recuerdos, pero hoy me centro en uno solo. Uno solo del cual se desprenden miles de recuerdos más. Ese lugar donde fui feliz más de una vez y a donde volver llena el alma.
Porque es ese olor a tierra seca de la ruta que se impregna en el auto. Ese sentimiento de no llegar a los pedales pero tener el “poder” que te da el volante y sus “consejos inapropiados” de que hacer con él. Es ese escuchar gritos de la parte de atrás que te generan confusiones y un llanto espontaneo, pero su mirada picara que te devuelve la sonrisa a la cara.
Y es esa curva grande y luego esa pequeña, y luego abrir una tranquera jugando. Es caminar en el barro y pensar que es tu máxima aventura. O pensar que el toro te va a comer. Es el fundir la camioneta por andar donde no debíamos.
Es el calor de los pollitos o la picazón en las piernas por montar el caballo a pelo. Es el olor y gusto de ese cordero al asador; o los mosquitos del verano.
Es un lugar sí, grande, y una persona mas grande aún…

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